Exceso de sudoración o “hiperhidrosis”, ¿cómo se puede tratar?

    Exceso de sudoración o “hiperhidrosis”, ¿cómo se puede tratar?

    La hiperhidrosis consiste en un aumento de la sudoración. Puede afectar a uno o varios niveles del cuerpo (cara, manos, axilas, pies,…) e, incluso, ser generalizada. Habitualmente, se desarrolla durante la infancia o la pubertad para luego mantenerse estable a lo largo de la vida y, con frecuencia, existen antecedentes familiares.

     

    En sí misma no podemos considerarla una enfermedad, pero puede llegar a serlo cuando ese aumento es tan excesivo que condiciona la capacidad de trabajo, de interacción personal o social… En definitiva, cuando interfiere con el desarrollo de la vida cotidiana.

     

    ¿A qué se debe?

    El trastorno se debe a una actividad aumentada del sistema nervioso simpático, una parte del sistema nervioso que regula de forma automática, entre otras, la sudoración, según las necesidades corporales en función de la temperatura ambiental. De esta manera, se producirá un aumento de sudoración desproporcionado con dicha temperatura.

    Este exceso de sudoración puede llegar a producir irritación en las zonas de piel afectadas, presentándose eczemas, hongos, descamación, mal olor…

    En ocasiones, la afectación puede acompañarse de rubor facial (enrojecimiento o sonrojo), o ser este rubor la principal manifestación del cuadro. El rubor facial también puede llegar a suponer una situación de enfermedad, por su perjuicio sobre la persona para el desarrollo de una vida normal.

    ¿Qué tratamientos existen?

    El tratamiento puede ser de tipo médico o quirúrgico.

    El tratamiento médico puede consistir en:

    • Aplicación tópica sobre las áreas afectadas de compuestos generalmente a base de aluminio.

    • Medicaciones por vía oral, de eficacia limitada y probables efectos secundarios, especialmente sequedad de ojos y boca, o náuseas. Con determinadas enfermedades de base, pueden estar contraindicados.

    • Inyecciones de toxina botulínica en las áreas afectadas (palmas, axilas). El efecto es transitorio, en torno a unos tres meses, requiriendo infiltraciones repetidas que resultan dolorosas, caras, y cuyo efecto puede ser cada vez menos duradero.

    • Aplicar corriente contínua de bajo voltaje al área de piel afectada, mediante su inmersión durante 20-30 minutos diarios en una cubeta con agua por la que se hace circular dicha corriente (iontoforesis).

    El tratamiento quirúrgico consiste en la interrupción del tronco nervioso simpático en su trayecto a lo largo del tórax, al nivel correspondiente para lograr el control de la hipersudoración en la zona deseada.

    Se efectúa mediante cirugía videotoracoscópica, bajo anestesia general, y debe hacerse bilateralmente para conseguir el efecto en ambos lados del cuerpo. Generalmente se efectúa a través de una incisión, por la que se introduce un toracoscopio con canal de trabajo que nos permitirá visualizar el interior de la cavidad torácica e identificar el tronco nervioso. A través del canal de trabajo se inserta un instrumento para interrumpir dicho tronco a los niveles precisos, mediante electrocoagulación. Generalmente, no se deja ningún drenaje en la cavidad torácica, aunque en ocasiones puede ser necesario por neumotórax (presencia de aire) residual postquirúrgico en cuantía significativa. La intervención se efectúa sobre un lado y, a continuación, sobre el contralateral en el mismo acto quirúrgico. Habitualmente, el paciente es dado de alta menos de 24 horas después de la intervención y en unas 3-4 semanas suele estar realizando su actividad habitual.

    El tratamiento quirúrgico, a pesar de su alta efectividad (95%), no está exento de efectos secundarios. El principal efecto secundario (hasta un 90% de pacientes) es la hiperhidrosis compensadora: aumento del sudor en otras partes del cuero (generalmente vientre, espalda, muslos), aunque en general es bien tolerada por casi todos los pacientes que la presentan. Otro efecto secundario que puede aparecer con relativa frecuencia (30-40% de pacientes) es el dolor en la zona pectoral, uni o bilateralmente, en relación con la irritación de los nervios intercostales en el punto de abordaje a la cavidad torácica; con tratamiento médico, el cuadro suele remitir en 2-3 meses.

    Dr.Javier García Tirado
    Cirujano Torácico del Hospital Viamed Montecanal
    http://www.viamedmontecanal.com/especialidad/cirugia-toracica/

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